¿Te han dicho que no tienes hueso suficiente para un implante y te preocupa quedarte sin solución? Aunque la cantidad y la calidad ósea influyen de forma directa en el éxito del tratamiento, hoy la implantología aplica técnicas avanzadas para abordar estos casos.
Descubre cuándo se recurre a los implantes dentales sin hueso, por qué se produce la pérdida ósea y qué alternativas hacen viable la rehabilitación incluso cuando el hueso maxilar o mandibular es insuficiente.
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¿Qué provoca la pérdida de hueso dental?
La pérdida o escasez de hueso en el maxilar y la mandíbula responde a distintas causas.
En algunos casos está relacionada con enfermedades periodontales o infecciones. En otros, con traumatismos, extracciones dentales o el uso prolongado de dentaduras postizas.
Estas son las más comunes:
- Edentulismo prolongado, debido a la ausencia de estímulo tras la pérdida de dientes.
- Enfermedades periodontales, como la periodontitis o piorrea, que destruyen los tejidos de soporte.
- Infecciones graves que deterioran el hueso circundante.
- Extracciones dentales traumáticas realizadas sin preservar el hueso.
- Procesos patológicos como quistes, tumores u osteoporosis.
- Cirugías oncológicas resectivas con pérdida ósea asociada.
- Prótesis removibles mal ajustadas que generan presión y favorecen la reabsorción.
- Golpes o lesiones en la boca.
- Envejecimiento natural de la boca.
- Seno maxilar de gran tamaño que limita la altura ósea en el maxilar superior posterior.
- Malos hábitos como el tabaquismo que debilitan el hueso maxilar y mandibular.
Además de afectar a la masticación y al habla, la pérdida ósea altera la estructura facial, dando lugar a un aspecto más envejecido.
¿Cómo poner implantes dentales sin hueso?
Entonces, ¿qué opciones existen cuando no hay hueso suficiente?
Ante una situación de pérdida ósea avanzada, el tratamiento se enfoca desde dos grandes vías:
- Trabajar la recuperación del hueso con un tratamiento de regeneración ósea, como la elevación de seno maxilar o el injerto de hueso.
- Utilizar implantes diseñados específicamente para afrontar casos con déficit óseo.
A continuación, verás en qué consiste cada una.
Técnicas avanzadas para la falta de hueso
Estas soluciones buscan crear o estimular nuevo hueso para poder continuar después con un tratamiento implantológico estándar.
Elevación de seno maxilar
La elevación de seno maxilar permite ganar altura ósea en el maxilar superior, especialmente en la zona de premolares y molares.
El procedimiento consiste en elevar la membrana del seno maxilar y colocar un injerto óseo en ese espacio. Tras el periodo de maduración del injerto, se instalan los implantes con seguridad.
Injerto de hueso
El injerto óseo permite restaurar el hueso perdido y estimular su regeneración en el maxilar o la mandíbula.
Existen distintas técnicas según el origen del material:
- Autoinjertos, obtenidos del propio paciente.
- Xenoinjertos, procedentes de otras especies.
- Isoinjertos, de personas genéticamente relacionadas.
La elección depende del caso clínico y del volumen óseo necesario.
Plasma rico en factores de crecimiento
El plasma rico en factores de crecimiento se obtiene a partir de la sangre del propio paciente.
Tras su procesamiento, se aplica en la zona tratada para favorecer la regeneración ósea de forma natural, mejorar la cicatrización y aumentar la predictibilidad del tratamiento.
Osteotomía sagital alveolar
La osteotomía sagital alveolar se indica cuando la altura del hueso es correcta, pero su anchura resulta insuficiente para alojar un implante.
La técnica consiste en realizar un corte controlado en el hueso alveolar para crear un espacio donde se colocan los implantes.
Ese espacio se rellena con partículas óseas y plasma rico en plaquetas, favoreciendo la integración.
Implantes diseñados para casos con hueso disponible limitado
Cuando hay una pérdida importante de hueso en el maxilar y no es posible o conveniente hacer regeneración ósea convencional, existen implantes creados específicamente para estas situaciones complejas.
Entre ellos:
Implantes cigomáticos
Indicados en casos de pérdida ósea severa en el maxilar superior. Se anclan en el hueso cigomático (pómulo), que ofrece una base sólida para prótesis implantosoportadas.
Implantes pterigoideos
Se colocan en el hueso pterigoideo, situado en la parte posterior del maxilar superior. Aprovechan una zona ósea densa y estable, lo que permite evitar injertos óseos o elevaciones de seno maxilar en determinados casos.
Implantes subperiósticos
Se sitúan sobre el hueso maxilar y por debajo de la encía mediante una malla de titanio diseñada a medida.
Se reservan para casos muy concretos en los que no existen alternativas endoóseas viables, debido a su mayor complejidad y riesgo de complicaciones.
Implantes corticales
Se fijan en el hueso cortical, la capa más dura y densa del maxilar.
Al aprovechar zonas que suelen conservarse incluso con pérdida ósea avanzada, reducen la necesidad de injertos y permiten tratamientos menos invasivos en casos seleccionados.
Implantes Quad Zygoma
Se indican en situaciones de pérdida ósea severa del maxilar superior, cuando otras alternativas no resultan viables.
La técnica se basa en la colocación de cuatro implantes. Dos de ellos se insertan en la zona anterior del maxilar siguiendo una colocación convencional, mientras que los otros dos se anclan en el hueso cigomático, situado en la parte posterior.
Gracias a esta combinación, se consigue un anclaje firme y estable que permite soportar una prótesis fija completa, incluso en casos con un volumen óseo muy limitado.
Implantes All on 4
Una técnica de implantología que utiliza cuatro implantes dentales por arcada para sostener una prótesis fija completa.
Estos implantes actúan como pilares y permiten rehabilitar toda la arcada una vez se produce la osteointegración. Se trata de un tratamiento habitual en pacientes que llevan tiempo utilizando una prótesis completa removible y buscan una solución más estable y funcional.
Aunque no está indicada cuando no existe hueso, sí resulta una alternativa válida en pacientes con volumen óseo limitado que desean evitar injertos, siempre que se cumplan unas condiciones mínimas de anclaje.
Implantes cortos
Los mini implantes, también conocidos como implantes cortos, se caracterizan por su diámetro reducido, lo que permite utilizarlos en casos donde el hueso disponible es limitado.
Cumplen la misma función que un implante convencional, pero con una colocación menos invasiva, por lo que resultan una alternativa adecuada cuando se busca evitar injertos óseos o cirugías más complejas.
Gracias a su fabricación en titanio, se integran correctamente con el hueso y ofrecen una fijación estable y funcional en casos seleccionados.
Conclusión
La falta de hueso ya no supone un límite definitivo para recuperar los dientes perdidos.
Hoy existen técnicas avanzadas de implantología que permiten colocar implantes dentales incluso en casos de pérdida ósea severa, siempre tras un diagnóstico preciso y una planificación personalizada.
Cada boca presenta unas condiciones distintas. Por eso, la clave no está solo en el tipo de implante, sino en elegir la solución más segura y predecible para cada caso concreto, ya sea mediante regeneración ósea o con implantes diseñados para anclarse en zonas alternativas.
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