Los implantes dentales sustituyen los dientes perdidos y cuentan con una elevada tasa de éxito. Sin embargo, también sufren complicaciones, como la infección de los tejidos que los rodean.
Pero ¿cómo saber si hay infección en un implante dental? El sangrado, la inflamación o la supuración son algunas de sus señales. No esperes a sentir dolor, porque al principio apenas causa molestias.
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¿Qué tipos de infecciones dentales existen?
Las enfermedades periimplantarias afectan a los tejidos que rodean un implante dental. Según su alcance y gravedad, distinguimos entre dos:
Mucositis periimplantaria
La mucositis periimplantaria provoca inflamación en la encía que rodea el implante, pero no causa pérdida de hueso. Suele aparecer por la acumulación de placa bacteriana y se asemeja a la gingivitis que afecta a los dientes naturales.
Sus principales señales son el enrojecimiento, la inflamación, el sangrado al cepillarse y cierta sensibilidad en la zona. En algunos casos, también causa mal aliento o un sabor desagradable.
Periimplantitis
La periimplantitis es una enfermedad más grave porque afecta a la encía y destruye parte del hueso que sostiene el implante. A menudo es la evolución de una mucositis que no se ha tratado a tiempo.
Además de inflamación y sangrado, produce recesión de la encía, supuración, dolor o formación de bolsas alrededor del implante. Cuando se encuentra en una fase avanzada, compromete la osteointegración y causa movilidad.
Síntomas de una infección en un implante dental
La infección no siempre duele al principio. De hecho, el sangrado durante el cepillado suele ser una de sus primeras señales. A medida que avanza, los síntomas resultan más evidentes:
- Encía roja e inflamada alrededor del implante.
- Sangrado al cepillarse o utilizar hilo dental.
- Sensibilidad o dolor al tocar la zona.
- Molestias al morder o masticar.
- Supuración alrededor del implante.
- Mal aliento o sabor desagradable.
- Retracción de la encía y exposición de una parte del implante.
- Pérdida de hueso, visible mediante una radiografía.
- Movilidad del implante en fases avanzadas.
El Dr. Gabriel Cami, especialista en implantología dental, recuerda que una infección periimplantaria no siempre provoca dolor al principio. Por eso, se recomienda consultar ante señales como sangrado, inflamación o supuración alrededor del implante.
¿Cómo se trata la infección de un implante dental?
El tratamiento depende de los tejidos afectados y del avance de la infección. La mucositis se limita a la encía, mientras que la periimplantitis también destruye parte del hueso que sostiene el implante.
Antes de tratarla, examinamos la zona, medimos las bolsas periimplantarias y realizamos una radiografía. Así comprobamos si existe pérdida ósea y elegimos el procedimiento adecuado.
Tratamiento de la mucositis periimplantaria
La mucositis es reversible cuando se detecta a tiempo. El tratamiento busca eliminar la placa bacteriana, reducir la inflamación y evitar que avance hacia una periimplantitis.
Para ello, recurrimos a las siguientes medidas:
- Limpieza profesional: retiramos la placa y el sarro acumulados alrededor del implante.
- Mejora de la higiene bucodental: enseñamos a limpiar la prótesis con cepillos interdentales, hilo específico u otros recursos adaptados.
- Control de los factores de riesgo: recomendamos dejar el tabaco y controlar enfermedades como la diabetes.
- Tratamiento antimicrobiano: en determinados casos, utilizamos antisépticos o antibióticos como complemento.
- Revisiones periódicas: comprobamos que la inflamación desaparezca y que la mucositis no vuelva a aparecer.
Si ya has sufrido esta enfermedad, el mantenimiento periodontal ayuda a controlar la placa y proteger la salud del implante.
Tratamiento de la periimplantitis
La periimplantitis requiere un abordaje más complejo porque ya existe pérdida de hueso. El objetivo consiste en detener la infección, descontaminar el implante y conservarlo siempre que mantenga una estabilidad adecuada.
Desbridamiento mecánico
Realizamos una limpieza profunda para retirar la placa, el sarro y el tejido inflamado acumulados bajo la encía. También descontaminamos la superficie del implante sin dañarla.
En este caso, hablamos de desbridamiento periimplantario más que de raspado y alisado radicular, ya que el implante no tiene una raíz dental.
Tratamiento antimicrobiano
El tratamiento incluye antisépticos y, en casos seleccionados, antibióticos locales u orales. Sin embargo, los antibióticos actúan como apoyo y no sustituyen la limpieza profesional de la zona infectada.
Cirugía de acceso
Cuando el tratamiento inicial no basta, levantamos la encía para acceder a las zonas profundas. De este modo, retiramos el tejido infectado y limpiamos la superficie del implante con mayor precisión.
Cirugía resectiva
Esta intervención remodela el hueso y los tejidos blandos para reducir las bolsas periimplantarias. Así facilita la higiene y disminuye los espacios donde se acumulan las bacterias.
Regeneración ósea
En los casos favorables, tratamos de recuperar parte del soporte perdido mediante un injerto de hueso dental, membranas u otros materiales regenerativos.
No todos los defectos óseos admiten este tratamiento. La forma y la extensión del daño determinan si la regeneración ósea resulta viable.
Retirada del implante
La extracción se reserva para los casos en los que existe una pérdida ósea extensa, movilidad o una infección que no responde al tratamiento.
Después estudiamos cómo recuperar el hueso y cuándo colocar una nueva prótesis.
Conclusión
Una infección en un implante dental no siempre provoca dolor durante sus primeras fases. El sangrado, la inflamación o el mal sabor también indican que los tejidos que lo rodean necesitan una revisión.
Si se trata de una mucositis, todavía estamos ante un problema reversible. Sin embargo, cuando la infección alcanza el hueso, actuar pronto resulta esencial para frenar la periimplantitis y evitar la pérdida del implante.
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