La posición de los dientes influye mucho más de lo que parece. Una mordida desalineada no solo cambia la estética de la sonrisa, también puede afectar a la masticación, al habla o a la respiración.
Esta alteración, conocida como maloclusión dental, es uno de los problemas más comunes en odontología. Veamos qué es, los tipos más habituales y cómo se corrigen en niños y adultos.
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¿Qué es la maloclusión dental?
La maloclusión dental, conocida comúnmente como mala mordida, es una alteración en la que los dientes superiores (maxilar) y los inferiores (mandíbula) no encajan correctamente o no están bien alineados.
Este desequilibrio puede deberse a una diferencia en el tamaño o la posición de las mandíbulas, o a una desalineación de las propias piezas dentales.
Cuando la mordida es normal —lo que se conoce como normoclusión— las arcadas encajan de forma precisa, los dientes se alinean correctamente y la función masticatoria, el habla y la respiración se desarrollan sin dificultad.
En cambio, cuando ese engranaje se altera, se produce una descompensación funcional y estética que, si no se trata, puede derivar en problemas como desgaste dental, tensión, dolor mandibular o trastornos articulares.

Tipos de maloclusión dental
Una mordida correcta, también llamada oclusión perfecta, se da cuando los dientes superiores cubren ligeramente a los inferiores, los molares encajan en los surcos de sus opuestos y las piezas están bien alineadas, sin huecos ni superposiciones.
Cuando alguna de estas condiciones se altera, hablamos de maloclusión dental, que puede clasificarse según tres planos: sagital (antero-posterior), vertical y transversal.
Maloclusiones sagitales
Este grupo afecta a la relación entre el maxilar superior y la mandíbula. Se basa en la clásica clasificación de Angle, que distingue tres tipos principales.
Clase I
La mordida de Clase I es la más habitual.
La relación entre el maxilar y la mandíbula es correcta, pero los dientes pueden estar apiñados, girados o separados.
El canino inferior muerde unos 3 o 4 milímetros por delante del superior, lo que permite que los dientes encajen como una cremallera: un diente superior se apoya entre dos inferiores. Ejemplos de alteraciones dentro de la Clase I:
- Diastema: es el hueco entre dos dientes, habitualmente los incisivos. Aunque a veces no genera problemas funcionales, puede favorecer la acumulación de placa y alterar la mordida.
- Apiñamiento dental: ocurre cuando no hay espacio suficiente en la arcada y los dientes se montan entre sí. Además de afectar la estética, complica la higiene y favorece la aparición de caries o gingivitis.
- Mordida borde a borde: los incisivos superiores e inferiores chocan directamente, lo que provoca desgaste y sensibilidad dental.
Clase II o retrognatismo mandibular
En este tipo de mordida, la mandíbula se sitúa más atrás de lo normal y el maxilar superior sobresale.
Desde fuera se percibe un perfil más retraído y una sonrisa en la que los dientes superiores parecen adelantados.
Existen dos variantes:
- División 1: los incisivos superiores están inclinados hacia delante.
- División 2: los incisivos centrales se inclinan hacia dentro y los laterales hacia fuera, lo que da una sonrisa más cerrada.
Este tipo de mordida se asocia al retrognatismo mandibular, una alteración en la que el hueso de la mandíbula no alcanza el desarrollo adecuado, dando lugar a una mandíbula más corta o retraída.
Además del impacto estético, puede causar dolor en la articulación temporomandibular, ronquidos o dificultades al hablar y masticar.
Clase III o prognatismo mandibular
En la mordida de Clase III, la mandíbula sobresale respecto al maxilar superior.
El canino inferior está más de 3 milímetros por delante del superior, y los dientes inferiores cubren a los superiores. Esta situación genera una mordida invertida y un aspecto facial con barbilla prominente.
El prognatismo mandibular tiene un origen principalmente óseo y se caracteriza por una mandíbula más larga o avanzada. Las personas con este tipo de mordida pueden tener dificultad para cerrar los labios, masticar o articular palabras con normalidad.
Cuando el origen es funcional, hablamos de una Clase III funcional, en la que la mandíbula se adelanta al cerrar la boca. En ambos casos, el tratamiento combina ortodoncia y, en casos más marcados, cirugía ortognática.
Maloclusiones verticales
Afectan al grado de solapamiento entre los dientes superiores e inferiores.
Mordida abierta
Los dientes anteriores no llegan a tocarse, aunque los molares sí encajan. Puede ser anterior (afecta a los incisivos) o posterior (afecta a los molares).
Suele estar relacionada con hábitos orales en la infancia como chuparse el dedo, usar chupete o biberón durante demasiado tiempo, o empujar la lengua contra los dientes.
También es frecuente en personas con respiración bucal.
Además de alterar la estética, provoca dificultad al morder, hablar y, en algunos casos, molestias articulares.
Sobremordida o mordida profunda
Los dientes superiores cubren en exceso a los inferiores, más de tres milímetros.
Cuando es muy marcada, puede dañar las encías, desgastar el esmalte y provocar dolor mandibular.
Suele relacionarse con el bruxismo o con un crecimiento desigual entre el maxilar y la mandíbula.
En los casos más evidentes, la mandíbula parece más corta y la sonrisa más cerrada.
Mordida borde a borde
Los incisivos superiores e inferiores chocan directamente entre sí, sin solaparse.
Ese contacto continuo provoca desgaste del esmalte, sensibilidad dental y pequeñas fracturas.
Infraoclusión
Alguna pieza no alcanza a contactar con su antagonista al cerrar la boca, alterando la altura de la mordida.
Sobreerupción
Un diente se eleva por falta de contacto con su opuesto, generando desequilibrio oclusal.
Maloclusiones transversales
Afectan al ancho de los maxilares y al encaje lateral de las arcadas.
Mordida cruzada
Los dientes inferiores se colocan por fuera de los superiores.
Puede afectar a un solo lado (unilateral) o a ambos (bilateral) y tener origen dental, esquelético o mixto.
Suele deberse a un paladar estrecho, una mandíbula ancha o una combinación de ambas causas.
Cuando no se corrige, puede generar asimetrías faciales, sobrecarga muscular o dolor articular.
Mordida en tijera
En la mordida en tijera ocurre lo contrario que en la cruzada: el maxilar superior es más ancho y las arcadas no llegan a tocarse.
Las piezas superiores cubren por completo a las inferiores, impidiendo el contacto entre ambas arcadas.
Esta alteración genera dificultades al masticar, sobrecarga muscular y desgaste desigual del esmalte.
Podríamos decir que la mordida en tijera es la versión opuesta de la mordida cruzada: ambas se producen en el plano transversal, pero en sentidos contrarios.
Desviación de la línea media
Ocurre cuando la línea que separa los dientes superiores no coincide con la inferior.
Suele indicar una asimetría mandibular o una mordida cruzada unilateral.
Aunque parezca leve, con el tiempo afecta tanto a la función como a la estética facial.
Tratamientos de la maloclusión dental
El tratamiento varía según la edad y el tipo de maloclusión.
En COI, en nuestra clínica de Granollers, realizamos un diagnóstico completo con escáner intraoral y radiología CBCT, que nos permite planificar el caso con total precisión.
Maloclusión dental en niños
Durante la infancia, los huesos del maxilar y la mandíbula aún están en desarrollo. En esta etapa, es posible guiar el crecimiento y prevenir problemas mayores antes de que la mordida se consolide.
Ortodoncia interceptiva
Este tipo de ortodoncia corrige el desarrollo de los huesos faciales antes de que la maloclusión se fije.
Se utilizan aparatos fijos o removibles adaptados a las necesidades de cada paciente.
Disyuntor o expansor palatino
Indicado en casos de mordida cruzada o paladar estrecho.
Su función es ensanchar la arcada superior y mejorar el encaje entre las arcadas dentarias.
Aparatos funcionales
Se emplean en niños con mandíbula retrasada o adelantada.
Guían el crecimiento para conseguir una relación equilibrada entre maxilar y mandíbula.
Control de hábitos
Eliminar la succión del dedo o el uso prolongado del chupete es fundamental para evitar recaídas.
Maloclusión dental en adultos
En la edad adulta, los huesos ya están formados, por lo que el tratamiento se centra en corregir la posición dentaria o, en los casos más severos, combinar ortodoncia con cirugía ortognática.
Ortodoncia invisible
Los alineadores transparentes permiten corregir la posición de los dientes de forma discreta y cómoda.
Son removibles y facilitan una higiene bucodental completa durante todo el tratamiento.
Brackets estéticos o metálicos
En maloclusiones más complejas, los brackets ofrecen un control preciso de los movimientos dentarios y permiten corregir desalineaciones severas.
Rehabilitación dental
En pacientes con desgaste o fracturas dentales, se restauran las piezas dañadas para recuperar la función y la estabilidad de la mordida.
Cirugía ortognática
Cuando existe una diferencia ósea importante entre maxilar y mandíbula, la cirugía ortognática permite recolocar los huesos y restablecer la armonía facial y funcional.
Tras la intervención, el tratamiento se completa con ortodoncia para afinar el resultado final.
¿Cuáles son las consecuencias de no tratar la maloclusión dentaria?
No tratar una maloclusión dental a tiempo puede acarrear diversas complicaciones:
- Desgaste o fractura de los dientes.
- Dolor mandibular o rigidez cervical.
- Problemas de masticación y digestión.
- Mayor riesgo de caries y enfermedad periodontal.
- Bruxismo y tensión muscular.
- Cambios en la estética y en la simetría facial.
Corregir la mordida no solo mejora la estética, también protege la salud articular y dental a largo plazo.
¿Crees que sufres de algún tipo de maloclusión dental?
Concierta una cita con nosotros y te indicamos si sufres algún tipo de maloclusión dental y cómo sería tu tratamiento en Granollers.




